Son muchas las ocasiones en las que un simple gesto pueden convertir una comida sana, en algo nada saludable. Algún ejemplo sencillo sería la popular ensalada césar, parecen todos sus ingredientes algo tan sano, que pareciera que estamos comiendo bien, pero… error, la salsa césar es la que convierte a la ensalada césar en una ensalada que no se debiera comer. Sus grandes cantidades de azúcares y grasas saturadas no nos hacen ningún bien.
Otro ejemplo son los zumos, tenemos sed y queremos beber algo saludable. Pensamos que los zumos envasados son sanos, y no lo son. Contienen grandes cantidades de azúcares, normalmente son concentrados de frutas, así que mejor, hacernos nosotros el zumo natural, o comer la fruta directamente.
A continuación te contamos 10 formas sencillas para mejorar nuestra alimentación diaria.
Comer la fruta entera en vez de en zumo
Este ha sido el último ejemplo del que he hablado. Concentrados de fruta, azúcares, etc. Pero es que además, la sacarosa se digiere de mejor manera cuando comemos la fruta entera. Además, cuando comemos fruta entera, al masticar nos produce una sensación saciante mayor que cuando bebemos.
No desayunar galletas
Uno de los grandes protagonistas de los desayunos son las galletas. Las galletas son ricas en azúcares añadidos, y la gran mayoría de ellas contienen aceite de palma. Ni los azúcares ni el aceite de palma son saludables, y deberíamos deshecharlos de nuestras comidas. Y si con el azúcar no podemos, al menos reducir al máximo su consumo.
Un desayuno perfecto puede ser una tortilla francesa, un aguacate y un tomate, con una cucharada de aceite de oliva.
Café sin azúcar
Si eres de los que no pueden dejar de tomar café, o las mañanas sin café son eternas, prueba a disfrutar del auténtico sabor del café sin azúcar. Sí, de nuevo el azúcar, es el enemigo, no lo dudes. El azúcar es el causante de enfermedades cardiovasculares y de el aumento de sobrepeso en la población.
Cambia por especias la sal
Mucha gente no encuentra sabor a los alimentos si estos no van bien de sal. Tomar un exceso de sal provoca hipertensión, y eso con los años se va acentuando. Lo mejor es no añadir sal a los alimentos, pero si te resultan insulsos, prueba con especias como la pimienta negra, y muchos más.
No cambies el agua por otras bebidas
El agua deber ser el líquido que acompañe de forma habitual tus comidas. Siempre hay ocasiones en las que hacer un paréntesis y tomar otro tipo de bebidas. Eso sí, vigila los refrescos, pues estos tienen grandes cantidades de azúcares añadidos.
Garbanzos en la ensalada
Los garbanzos son una legumbre que no sólo se puede comer en cocidos, si no que también va perfecta en ensaladas. Una de mis preferidas en verano es la ensalada de garbanzos. Estos nos aportan grandes cantidades de proteínas, fibra e hidratos de carbono complejos. Además nos ayuda a mantenernos saciados por gran cantidad de tiempo.
Más verduras en el plato
Una dieta equilibrada debe tener presente siempre importantes cantidades de verdura. Muchas veces sucede que el sabor de la verdura no nos convence y preferimos otro tipo de alimentos, error. Pero hay solución, y además sencilla. Intentar cocinar verduras de formas diferentes, al horno, a la plancha, combinadas con otras verduras, es cuestión de echarle imaginación.
Un huevo al día
Los huevos son una muy importante fuente de aportes nutricionales. Podemos comer un huevo al día, mejor escalfado, cocido o revuelto que frito.
Al supermercado se va comido
Puede parecer una tontería, pero ir a comprar al supermercado con hambre, solo va a hacer que queramos comprar alimentos que no lo sean tanto. Que nos fijemos más en las patatas fritas que en las verduras. Y otro consejo, si quieres ahorrar en la cesta de la compra, lleva preparada una lista de la compra, te contamos más trucos en el siguiente enlace; Ahorrar en la cesta de la compra.
Aceite de oliva
Intenta cocinar y acompañar las ensaladas con aceite de oliva virgen extra. Este es realmente sano, y por supuesto, olvida el aceite de palma, destiérralo.